Sabemos que nadie, sea judío o gentil, tiene excusa para no guardar el Shabbat o el día de reposo mandado por Dios, el Único Dios o el Creador de todas las cosas. Porque el hecho, de que Roma, le haya puesto a los días de la semana nombre de dioses paganos, imponiendo como mandato que el día de reposo es el domingo en el mundo gentil, no reemplaza lo que Dios dijo desde el principio al hombre, ni lo que está escrito en las Sagradas Escrituras. Porque llegará el día en que muchos serán avergonzados.
El orden que haya puesto Roma en los días de la semana, no justifica o implica que sea el domingo el día de reposo, o que sea el séptimo día de la semana, ni el día del señor, y que mucho menos sea el día de descanso.
Nuestra fe esta puesta en las Sagradas Escrituras, que son nuestra guía y no en las doctrinas de hombres, que tiene cada religión según su teología sistemática.
La verdadera teología sistemática se basa, en tomar un texto y amoldarlo a nuestro pensamiento humano, pero no divino para justificar una creencia, creando una doctrina distintiva para identificar una religión, con esto queremos decir, que se toma un poco de un versículo y de otro, dando una interpretación, sin meditar, razonar y leer todo el contexto. Vamos a dar un ejemplo:
La Cristiandad interpreta que el texto en que Simón Cefas (Pedro), tiene una visión que hay animales en un gran lienzo, atado por las cuatro puntas. Donde visualiza tanto animales puros e impuros, escuchando una voz que le dice: «Levántate, Simón, sacrifica (degüella) y come.» Obviamente Simón jamás interpretó esa visión como que los animales impuros habían cambiado su condición de impureza para poder comerlos, más bien se negó, y su reacción fue que estaba perplejo pensando qué podría significar la visión que había visto, cuando los hombres enviados por Cornelio, después de preguntar por el alojamiento de Simón, y presentándose en la puerta (hombres gentiles), Simón en aquel momento continuaba pensando en la visión, y el Espíritu le dijo: «Ahí tienes unos hombres que te buscan y de hecho los había mandado para él, y después de haberles predicado de la Verdad y ver que tenían verdadera convicción, Simón comprendió el significado de aquella visión, entendiendo; que Dios no hace acepción de personas aunque fuesen gentiles, porque la bondad de Dios podía alcanzar también a gente de otras naciones, creyendo en el Dios de Israel y en su Mesías. (Hechos 10:9-16).
Cuando te dicen que la Ley esta abolida, sabemos que es una doctrina que proviene de Roma, para que el mundo vaya en contra de Dios. Cuando las Sagradas Escrituras te dan versículos claves, diciéndote todo lo contrario, nombraremos solo dos versículos:
1. En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios: si amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos. Pues en esto consiste el amor a Dios: en que guardemos sus mandamientos. Y sus mandamientos no son pesados. (1 Juan 5:2-3).
2. Así que la Ley es santa, y el mandamiento es santo, justo y bueno. (Romanos 7:12).
Cuando no cumples la Ley, no tienes al Padre, ni al hijo, porque no les conoces, y por lo tanto, no perteneces al Único pueblo escogido por Dios, porque como enseña el libro de Romanos en el capitulo 11, los gentiles deben injertarse en Israel y no al contrario, porque la verdad viene de los judíos y no de los gentiles.
La Ley es la Palabra Sagrada del propio Dios, que te muestra lo que Él es y lo que Él piensa, invitándote a cumplirla para que a ti, te vaya bien y puedas obedecer sus estatutos, formando parte de su Pueblo.
El que ama a Dios, le obedece y ese hecho, le honra.
Si, amas a Dios cumplirás el cuarto mandamiento, que es consagrar el día de reposo, el único día especificado en la Torah, que es el Shabbat, no hay otro día, Dios no lo ha reemplazado, pero sí el hombre gentil.
¿Cuál es la diferencia entre una doctrina y una religión?
Primeramente, ambas según la Torah provienen del hombre y no de Dios. Una religión es un conjunto de creencias, prácticas y doctrinas. Una doctrina proviene de una religión organizada. Una doctrina es una enseñanza que los que se creen creyentes o devotos, deben aceptar si quieren estar bien con su iglesia o religión en particular, para seguir formando parte de ella.
No olvidemos que Yeshua (Jesús) nuestro Mesías fue judío y no gentil o romano, por lo tanto cumplía Ley, al igual que cualquier judío. Es cierto, que el ser judío es una raza, que proviene de Abraham, un hombre de fe, que creyó y cumplió las indicaciones de un Dios desconocido para él.
Los que cumplen la Ley de Dios, y no la ley de hombres que Yeshua tanto detestaba, van a valorar y reconocer el día consagrado por el propio Creador.
En este día, no se encienden velas, como enseña el judaísmo, una religión creada por hombres, aunque haya sido el Pueblo elegido por Dios y tengan la verdad, recuerden que no es la primera vez que el pueblo de Dios se desvía, porque las Sagradas Escrituras, sí prohíben hacer fuego en Shabbat, sin embargo, si una persona te pregunta, pero el candelabro o menorah del Templo de Dios se tenía que mantener encendida todos los días del año, sin dejar que se apagase, por orden del mismo Dios, ¿no es lo mismo?, la respuesta es no. La menorah que mando Dios solo para el templo, ya estaba encendida, debiéndose mantener así, no se encendía en Shabbat, así que no es lo mismo.
El encendido de velas en Shabbat, es un mandamiento de hombres e incluso es un rito, en el que no debemos de participar.
Éxodo 35:3:
No encenderéis fuego en ninguna de vuestras moradas el día de reposo.
Es muy importante valorar el Shabbat, limpiando nuestra morada o vivienda, si es posible un día antes y el mismo día, antes del comienzo del Shabbat, para que nuestro hogar honre al Creador en un día tan especial, que para un creyente es una fiesta más, por el hecho, de que en ese día se honra a Yehovah, hablando, compartiendo con nuestros hermanos o prójimos en la misma fe, poniendo nuestra casa hermosa, y una mesa preparada con alimentos deliciosos preparados con antelación.
De hecho, en el Shabbat no se limpia, no se debe cocinar, ni lavar, ni realizar ninguna labor, que se lleva a cabo en cualquier otro día, porque sino, no estarás consagrando y valorando este día y a tu creador.
Recuerda que nuestro Mesías es el adonay del Shabbat, porque el resucito en Shabbat, no un día domingo como enseña Roma.
Lucas 6:5:
Y les dijo: «El Hijo del hombre es adonay del Shabbat.»
Como enseña la Torah o las Sagradas Escrituras:
Levítico 19:17-19
17.No odies en tu corazón a tu hermano (Israel), pero corrige a tu prójimo, para que no te cargues con pecado por su causa.
18.No te vengarás ni guardarás rencor contra los hijos de tu Pueblo. Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo, Yehovah.
19.Guardad mis preceptos. No aparearás ganado tuyo de diversa especie. No siembres tu campo con dos clases distintas de grano. No uses ropa de dos clases de tejido.
Esto también es Ley.
En el Shabbat debemos de ser reverentes y estar contentos, disfrutando de un día de descanso que Yehovah nos lo dio.
Es maravilloso, a pesar de que la Ley tiene que estar siempre en nuestros corazones, tener un día a la semana, para poder meditar en las cosas profundas de la Torah del Padre.
En el Shabbat, se debe estar en nuestro hogar deseando y esperando este día tan preciado.
Marcos 2:27:
Yeshua dijo: El Shabbat ha sido instituido para el hombre y no el hombre para el Shabbat.
El Shabbat no es una tradición judía, el Shabbat es para todos los habitantes de la tierra, cuando Yehovah lo santificó existía un solo hombre y una sola mujer, y no existía pueblo alguno, incluyendo Israel.
El shabbat no es un día cualquiera requiere una actitud de reverencia y santidad. No es solo descansar, sino honrar el día de manera consciente.
Algunas formas habituales de expresar esa reverencia son:
Cuidar el comportamiento y el lenguaje, evitando discusiones o actitudes frívolas.
Vestirse de manera especial, diferente al resto de los días de semana.
Respetar las prohibiciones del Shabbat, reconociendo que es un día consagrado.
Dedicar tiempo al estudio de la torah, incluyendo a la familia, es decir hijos, tengan la edad que tengan, teniendo un ambiente tranquilo y hermoso.
Disfrutar del Shabbat con intención, entendiendo el placer como algo espiritual, no solo material.
La reverencia en Shabbat no es rigidez, sino conciencia de que es un tiempo distinto, apartado y sagrado.
La reverencia en Shabbat aparece de forma explícita y directa, no solo como descanso, sino como actitud de santidad y honra.
1. Shabbat es santo.
“Y bendijo Dios el día séptimo y lo santificó”. (Génesis 2:3)
La Torah establece que el Shabbat es apartado de los demás días. Lo santo exige una conducta distinta; no se trata solo de no trabajar, sino de reconocer su carácter especial.
2. Mandamiento de “recordar” y “guardar”
“Acuérdate del día de Shabbat para santificarlo” (Éxodo 20:8).
“Guardaréis el Shabbat, porque es santo para vosotros” (Éxodo 31:14).
Hay que recordar que Israel conocía al Dios verdadero, y el resto de naciones no, las otras naciones tenían otros dioses.
Hay que saber:
Que recordar implica intención, conciencia y honor.
Guardar implica respeto, límites y obediencia.
Ambos conceptos juntos forman una actitud de reverencia activa, no pasiva.
3. Shabbat como señal del pacto
“Será una señal entre Mí y los hijos de Israel… para saber que Yo soy Yehovah que los santifica” (Éxodo 31:16–17).
Israel no se debía contaminar como el resto de las naciones, con celebraciones paganas, como lo continúa haciendo el resto del mundo, celebrando fiestas babilónicas, romanas, etc. Identificando a las personas que son participes, como no creyentes.
Tratar el Shabbat con reverencia es reconocer:
La autoridad de Dios,
El pacto,
Y la santidad que proviene de Yehovah.
La irreverencia hacia el Shabbat no es solo una burla, sino una ruptura simbólica del pacto.
4. Prohibición de profanarlo
“No profanaréis Mi Shabbat” (Levítico 19:30). “Profanar” significa tratar lo santo como algo común.
La Torah exige lo contrario: tratar lo santo como santo, lo cual es la definición misma de reverencia.
5. Shabbat como día de sometimiento
“Seis días trabajarás… pero el séptimo día es Shabbat para Yehovah tu Dios”(Éxodo 20:9–10).
Al cesar de crear, controlar y producir, la persona reconoce que:
No es dueña del mundo, no es autosuficiente y que Dios es el Creador. Ese reconocimiento es reverencia en acción.
Desde la Torah, ser reverente en Shabbat significa:
Reconocer su santidad, honrarlo conscientemente y no tratarlo como un día común. Aceptar el reinado de Dios sobre el tiempo.
Desde los Profetas: Isaías y la reverencia en Shabbat
El pasaje más claro es:
“Si apartas tu pie del Shabbat, de hacer tu voluntad en mi día santo, y llamas al Shabbat delicia, santo de Yehovah y honorable; y lo honras no siguiendo tus caminos, ni buscando tu propio interés, ni hablando de asuntos triviales…”(Isaías 58:13).
Aquí el profeta define la reverencia, no solo la menciona.
Elementos clave del texto:
“Mi día santo” → Shabbat pertenece a Dios, no al individuo.
“Honorable” → requiere : honor consciente.
Conducta: no seguir tus caminos.
Intención: no buscar tu interés.
Lenguaje: no hablar como un día común.
El profeta Isaías enseña que la irreverencia comienza cuando Shabbat gira en torno al “yo”, y la reverencia cuando gira en torno a Dios.
2. Actitudes prácticas de reverencia en el hogar (derivadas de la Torah).
Estas no son costumbres arbitrarias; son formas de vivir lo que la Torah e Isaías el profeta de Dios enseñan.
a) Preparación antes de Shabbat
“Seis días trabajarás…” (Éxodo 20:9)
Preparar la casa, la comida y la mente antes del Shabbat muestra reverencia, porque:
No se improvisa lo sagrado,
No se entra al Shabbat con prisa o caos.
La preparación es ya un acto espiritual.
b) Vestimenta especial
Deriva de: “Y lo honrarás” (Isaías 58:13).
Vestirse diferente al resto de la semana comunica:
este día no es común, mi cuerpo también honra el Shabbat.
c) Lenguaje y tono
“Ni hablando de asuntos triviales” (Isaías 58:13)
Reverencia implica:
evitar discusiones,
no hablar de negocios, estrés o problemas mundanos,
usar palabras de calma, Torah y gratitud.
d) Ambiente del hogar
Basado en:
“Shabbat para Yehovah tu Dios” (Éxodo 20:10)
El hogar se convierte en un pequeño santuario: luz, tranquilidad, atención mutua, tiempo sin dominación ni presión.
e) Descanso como acto de fe
“Y descansó el séptimo día” (Génesis 2:2)
Descansar con reverencia es declarar: el mundo no depende de mí, Dios sostiene la creación, Dios es quien controla toda su creación, y que nosotros fuimos creados y que volveremos al polvo.
El Shabbat es santo, apartado y pertenece a Dios.
Reverencia es cómo caminas, qué buscas y cómo hablas en ese día.
En la práctica:
Reverencia es crear un espacio donde el tiempo, el cuerpo, la palabra y el hogar reconocen la presencia de Dios.
La reverencia interior en Shabbat es el estado del corazón y de la conciencia con el que la persona entra y vive el día. La Torah y los Profetas dejan claro que, sin esta dimensión interna, la observancia exterior queda incompleta. Reconocer ante quién se está.
La reverencia interior comienza con una certeza silenciosa: este día no es mío.
No se trata solo de “no hacer”, sino de saber ante Quién se deja de hacer.
Ese reconocimiento genera humildad: yo me detengo porque Dios gobierna el tiempo.
La persona reverente en su interior acepta que: el sustento no depende solo de su esfuerzo.
El que no confía, se inquieta incluso cuando “descansa”.
Hay que tener temor reverente, no miedo.
“Guardaréis Mis Shabbat y mi santuario temeréis” (Levítico 19:30).
La Torah vincula Shabbat con temor reverente. No es miedo, sino: conciencia de la grandeza,
cuidado de no trivializar lo sagrado.
Interiormente se expresa como: atención, cuidado, delicadeza espiritual.
La Santificación empieza en la mente.
5. Silencio interior y dominio del impulso
“No siguiendo tus caminos… ni buscando tu propio interés”
(Isaías 58:13)
La reverencia interior es la capacidad de: no correr detrás del deseo, no reaccionar de inmediato,
no imponer la propia voluntad.
La reverencia interior no elimina el placer, lo purifica: comer con gratitud, no con voracidad (ansia).
conversar con presencia, no con ruido, descansar sin culpa. la reverencia sin deleite es no apreciar y la Torah pide ambos.
La reverencia interior en Shabbat es: humildad ante Dios, confianza en su provisión, atención consciente al carácter sagrado del día, dominio del impulso.
Es el Shabbat vivido por dentro, incluso cuando nadie mira.
Gracias Padre por entender todas estas cosas, por tu amor y misericordia.

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